¿HABLAMOS DE INTELIGENCIA VISUAL?

Lee atentamente estas frases: 

Tengo buen ojo por eso, ya le tengo el ojo puesto, eso ya lo veía venir, voy con cuatro ojos, recuerdo como si lo estuviera viendo, las cantidades las pongo mirando delgado, le he visto de cola de ojo, no lo he visto y lo tenía delante de los ojos, si te he visto no me acuerdo, no entiendo este mapa, no sé por dónde debemos ir.

¿Te sientes identificado o utilizas a menudo alguna de estas expresiones? Quizás estas te dan una pista sobre tu nivel de inteligencia visual y el de los demás. 

Por ejemplo, no entender un mapa podría indicar una baja organización en el espacio o si las cosas “ya las veías venir” a una buena visualización y planificación visual. 

¿Y de dónde viene la idea de tener o no una buena inteligencia visual? En 1983 el psicólogo, investigador y profesor de la Universidad de Harvard, Howard Gardner formuló la teoría de las inteligencias múltiples, dejando de hablar de una inteligencia única y defendiendo que existe una diversidad de inteligencias. En su teoría nos habla de hasta ocho tipos distintos de habilidades cognoscitivas, aunque nos centraremos en la inteligencia visual y espacial, cada una de ellas se desarrolla y estimula de forma distinta en cada individuo.

¿Qué es la inteligencia visual?

Cuando hablamos de la inteligencia visual, nos referimos a la capacidad que tenemos para ver, identificar y discriminar detalles de color y forma. También a la capacidad de utilizar sistemas simbólicos y de saber realizar modificaciones a las percepciones visuales iniciales que se hayan tenido.

Por el contrario, cuando hablamos de la inteligencia espacial nos referimos más a la conciencia del espacio que nos rodea, la capacidad de reconocer direcciones e identificar posiciones, al nivel de conciencia del movimiento y de la capacidad de organizar espacialmente.

Para que la inteligencia visual y espacial sean completas debemos valorar otros aspectos como: la habilidad para visualizar o imaginar lo que hemos visto con el máximo detalle posible y poder manipular estas imágenes consiguiendo así un pensamiento en tres dimensiones. Por último, se valora la calidad y cantidad en la memoria y en la velocidad de procesamiento de toda la información visual.

Aunque todos tenemos una inteligencia visual innata, con práctica, cualquier individuo tiene la capacidad de potenciar. Todo se merece una segunda mirada y si cambias la forma en que ves las cosas, ¡las cosas que ves cambian!

Artículo realizado por Ana Garcia Solés Óptica Optometrista y membro de la ACOTV


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