El sábado 27 de septiembre realizamos la segunda edición del curso de Integración Visual-Vestibular, impartido por el fisioterapeuta Luis del Pino. Un curso de nuevo muy bien valorado por los asistentes, con un enfoque práctico y dinámico que nos permitió continuar ampliando conocimientos.
Como resumen de las dos ediciones, destacamos tres conclusiones clave:
🔹 Conexión visión-vestibular y postura
El sistema vestibular está íntimamente conectado con la visión y postura. El reflejo vestíbulo-ocular (RVO) es esencial para estabilizar la imagen en la retina cuando se mueve la cabeza. Si falla, pueden aparecer síntomas como oscilopsia, visión borrosa o desequilibrio.
En la consulta optométrica, este conocimiento nos ayuda a discernir si una visión borrosa intermitente o un mareo tiene origen visual, vestibular o combinado, reforzando así la colaboración interdisciplinaria con fisioterapeutas especializados.
🔹 Los movimientos oculares como ventana al sistema vestibular
Pruebas como los movimientos sacádicos, el seguimiento ocular, el test de Halmagyi (HIT) o el test de Romberg nos muestran la integración –o una posible alteración– del sistema vestibular.
Aplicar estos conocimientos en la consulta permite detectar disfunciones escondidas en pacientes con mareos, diplopia o lectura inestable, e interpretar sus patrones da mayor seguridad clínica a la hora de orientar diagnósticos y trabajar en red con otros especialistas.
🔹 Rehabilitación visual y vestibular: estratégias compartidas
Ejercicios de coordinación ojo-cabeza, estabilización de la mirada o estimulación optocinética son útiles tanto en rehabilitación vestibular como en terapia visual.
Estos recursos permiten ampliar los programas de terapia binocular y mejorar no sólo la binocularidad, sino también el equilibrio y la integración visuoespacial global del paciente.
Este tipo de formaciones nos ayudan a enriquecer la práctica clínica y reforzar la colaboración entre profesionales, con el objetivo de ofrecer una atención más completa e integral a los pacientes.


