La terapia visual o entrenamiento visual es un tratamiento optométrico que tiene como objetivo potenciar y corregir las deficiencias del sistema visual. De manera que se pueda utilizar la visión sin hacer un sobreesfuerzo.
La función de la visión es llevar a cabo un complejo procedimiento para identificar, interpretar y comprender aquello que vemos. Y cuando decimos complejo, quiere decir que por ejemplo, los ojos necesitan más de 17 funciones diferentes para poder leer de forma eficaz o que utilizamos más de 35 áreas cerebrales relacionadas de forma parcial o total en el procedimiento de la visión.
Por lo tanto podemos encontrar problemas o síntomas muy diferentes entre ellos según el área o la función que esté afectada. Por ejemplo:
- Problemas de aprendizaje, estrabismos, ambliopías (ojo vago), traumatismos craneoencefálicos, problemas para enfocar, problemas de percepción visual.
- Síntomas como dolor de cabeza, ojos enrojecidos o llorosos, mareos, baja velocidad o comprensión lectora, necesidad de mover la cabeza para leer, poca capacidad para recordar lo que se ha visto, no tener visión en 3D, invertir números o letras, no mantener la línea recta al escribir, mala caligrafía.
Todos estos síntomas y problemas, entre otros, se pueden evitar, reducir o eliminar con un buen tratamiento de terapia visual. Y para obtener un resultado efectivo es necesario que el método sea personalizado y supervisado por un optometrista especializado en terapia visual.
Hay que tener en cuenta que la visión esta en desarrollo constante durante tota la vida. En este sentido, podemos encontrar variaciones en nuestra visión, por causas genéticas o ambientales, en cualquier momento de nuestra vida. Así, siempre que tengamos un problema visual, independientemente de la edad, lo podremos tratar con terapia visual.